La presencia de barritas proteicas en los pasillos de Mercadona refleja hasta qué punto los suplementos “para llevar” se han popularizado. El mero hecho de incluir la palabra proteína en la etiqueta no convierte a un producto en saludable, pero tampoco lo condena.
Como dietista, en este artículo vamos a repasar con lupa la barrita que comercializa la cadena valenciana para decidir si realmente aporta algo a una alimentación equilibrada.

👁️ Análisis nutricional de las barritas
Cada unidad de 40 g aporta:
- 158 kcal, 10 g de proteína (soja y suero lácteo)
- 19 g de hidratos de carbono (14 g de ellos azúcares)
- 4,5 g de grasa, la mitad saturada
👉 Si escalamos a 100 g, estamos ante 398 kcal y 26 g de proteína, pero también frente a más de veinte ingredientes distintos, con jarabe de glucosa-fructosa y polidextrosa como agentes de volumen.

🤔 ¿Cuánta proteína necesitamos realmente?
👉 Como ya hemos explicado desde Fit Generation en varios artículos, como este, las recomendaciones de organismos oficiales como la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) y la NAM (Academia Nacional de Medicina de los EE. UU) sitúan la necesidad media de un adulto sano en torno a 0,8 g/kg/día, es decir, unos 58 g para una persona de 70 kg, sin la necesidad de tener una alimentación “proteicocentrista” si se me permite la expresión, y tener que reemplazar otros alimentos y nutrientes más interesantes.
Una barrita cubre, por tanto, alrededor del 17 % de esa cifra. Además, algunas revisiones indican que repartir tomas de 20-40 g de proteína completa a lo largo del día optimiza la síntesis proteica muscular y la saciedad (Phillips et al., 2016). Por tanto, con 10 g de proteína por barrita, podríamos decir que esta funcionaría como “minidosis” postentreno o tentempié, pero está lejos de ser esa porción proteica completa que muchos consumidores imaginan.
El peaje de los azúcares añadidos
👉 Las guías españolas aconsejan no superar un 10 % de la energía total en azúcares libres; en una dieta de 2.000 kcal supone menos de 50 g diarios (AESAN, 2020).
Una sola barrita ya aporta casi un tercio de ese límite. Si el resto del día incluye fruta, lácteos azucarados o refrescos, el cupo se agota en seguida. Esa carga dulce, unida a la alta palatabilidad de los ultraprocesados, puede facilitar una ingesta calórica mayor sin apenas darnos cuenta, como evidenció el ensayo controlado de Hall et al. (2019) en apenas dos semanas. Aunque esto depende un poco del contexto de la persona, no es lo mismo un atleta de resistencia que una persona sedentaria; aunque cuanto menos ultraprocesados, mejor.

🤔 ¿Cuándo puede tener sentido consumirla?
👉 En situaciones concretas, por ejemplo, viajes largos, falta de tiempo para comer o como recurso rápido tras entrenar. Las barritas de Mercadona son prácticas, ya que se transporta bien, no requieres nevera y aporta proteína de calidad con perfil de aminoácidos completo.
Sin embargo, en el día a día resulta preferible recurrir a opciones frescas y mínimamente procesadas (yogur natural con frutos secos, vaso de leche o bebida vegetal con avena), que ofrecen proteína equivalente con menos azúcares y más saciedad masticatoria.

Conclusiones
Las barritas proteicas de Mercadona cumplen su función como solución de conveniencia: aportan 10 g de proteína y micronutrientes en un formato portátil. Pero el “precio” nutricional —14 g de azúcares libres y una lista de ingredientes propia de un ultraprocesado— la aleja de un consumo diario recomendable.
El progreso real pasa por planificar la ingesta proteica con alimentos frescos y reservar estos snacks para los momentos en que no hay mejor alternativa a mano.