A lo largo de las últimas décadas, los endulzantes bajos en calorías han ganado popularidad en el ámbito de la salud y la nutrición, especialmente entre quienes buscan controlar su ingesta calórica, regular sus niveles de glucosa o disminuir el consumo de azúcar.
En este artículo, analizamos dos de los edulcorantes más discutidos: la stevia y la sacarina. Revisaremos qué son, cómo actúan en el organismo, qué dice la ciencia sobre su eficacia y seguridad, sus limitaciones de uso y, finalmente, presentaremos conclusiones basadas en la evidencia disponible.

ⓘ Breve introducción a la stevia y la sacarina
Stevia
La stevia se obtiene de la planta Stevia rebaudiana, originaria de Sudamérica. Sus hojas contienen compuestos dulces llamados glucósidos de esteviol, que son hasta cientos de veces más dulces que el azúcar (EFSA, 2010).
Además de su poder endulzante, la stevia destaca por no aportar calorías de manera significativa cuando se emplea en dosis habituales. Por ello, ha sido utilizada en muchos países como parte de dietas orientadas al control glucémico.
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Sacarina
La sacarina es uno de los edulcorantes artificiales más antiguos en el mercado, descubierto a finales del siglo XIX. Es aproximadamente 300–400 veces más dulce que la sacarosa (azúcar de mesa).
Aunque su uso ha sido objeto de controversia desde hace décadas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y otras agencias sanitarias, como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), han establecido ingestas diarias admisibles (IDA) que se consideran seguras para el consumo humano.
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Tabla resumen (general)
| Edulcorante | Poder Endulzante | Ingesta Diaria Admisible (IDA) |
| Sacarina | Aproximadamente 300–400 veces más dulce que el azúcar | 5 mg/kg de peso corporal al día (EFSA) (valor aproximado para un adulto promedio) |
| Stevia (glucósidos de esteviol) | Aproximadamente 200–350 veces más dulce que el azúcar | 4 mg/kg de peso corporal al día (EFSA) (expresado en equivalentes de esteviol) |
* Nota: El valor de la IDA indica la cantidad del edulcorante que se considera segura para el consumo diario durante toda la vida, sin presentar riesgos apreciables para la salud, de acuerdo con la evidencia científica disponible
⚠️ Seguridad y efectos metabólicos de la Stevia
👉 La EFSA (2010) evaluó la seguridad de los glucósidos de esteviol y concluyó que, dentro de la ingesta diaria admisible (4 mg/kg de peso corporal al día), su consumo no representa un riesgo significativo para la salud de la población general.
En cuanto a la glucemia y la respuesta insulínica, aunque la mayoría de los estudios comparan la stevia con otros edulcorantes como el aspartamo o la sacarosa (azúcar de mesa), se ha observado que la stevia tiende a no elevar marcadamente la glucosa en sangre después de las comidas (Anton et al., 2010).
En ese estudio de Anton et al., 2010, se comprobó que quienes consumieron stevia tuvieron un mejor control de la glucemia posprandial en comparación con los que ingirieron azúcar.

En la gráfica se observa que el grupo que consumió stevia (amarillo) presentó menores niveles de glucosa en sangre comparado con el grupo que consumió azúcar (naranja), mientras que el grupo con aspartamo (gris) mostró valores intermedios
⚠️ Seguridad y efectos metabólicos de la sacarina
La sacarina estuvo bajo escrutinio desde la década de 1970, debido a estudios iniciales en roedores que sugerían un riesgo potencial de cáncer de vejiga. Sin embargo, investigaciones posteriores y estudios epidemiológicos en humanos no confirmaron esos riesgos cuando se consume en las dosis recomendadas.
Posibles alteraciones en la microbiota
🔎 Un estudio pequeño, pero muy citado de Suez et al., 2014, incluyó a un grupo de participantes humanos que no acostumbraban a consumir edulcorantes no calóricos.
Se les administró sacarina en cantidades cercanas a la dosis diaria máxima recomendada y se observó que algunos individuos (4 de 7) experimentaron alteraciones en su tolerancia a la glucosa, acompañadas de cambios en la composición de la microbiota intestinal.
Aunque estos resultados generan dudas sobre el impacto que podría tener la sacarina en la glucemia y la microbiota, conviene destacar que el tamaño de la muestra fue muy reducido y no todos los participantes presentaron el mismo efecto.
🔎 Además, evidencia más reciente y metodológicamente robusta, como el estudio de Serrano et al. (2021), contradice estos hallazgos.
Este ensayo clínico aleatorizado y controlado, con una muestra más amplia y mayor control de variables, evaluó los efectos del consumo de altas dosis de sacarina (en humanos sanos y en ratones) durante dos semanas.
Los autores no observaron alteraciones significativas ni en la tolerancia a la glucosa ni en la composición de la microbiota intestinal. Esto sugiere que, al menos en individuos sanos y en condiciones controladas, la sacarina no necesariamente produce los efectos adversos que se habían planteado previamente.
Comparación de la tolerancia a la glucosa entre el grupo control (naranja) y el grupo que consumió sacarina en dosis altas (amarillo).

No se observaron diferencias significativas en el índice de glucosa (AUC), lo que sugiere que la sacarina no alteró la tolerancia a la glucosa en humanos sanos
Comparación directa de la stevia vs la sacarina
La literatura científica sobre comparaciones directas entre stevia y sacarina en ensayos clínicos controlados es limitada.
Muchos estudios se centran en la stevia frente al azúcar o a otros edulcorantes (como aspartamo o sucralosa), mientras que las investigaciones acerca de la sacarina se enfocan con frecuencia en su seguridad a largo plazo, más que en ensayos comparativos directos con la stevia.
No obstante, a partir de los datos disponibles se pueden extraer las siguientes consideraciones:
📍 Perfil de seguridad
Ambos cuentan con la aprobación de agencias internacionales (EFSA, FDA) dentro de sus dosis diarias admisibles.
📍 Efectos sobre la glucemia
La evidencia sugiere que tanto la stevia como la sacarina pueden ayudar a reducir la carga glucémica en comparación con el consumo de azúcar. Sin embargo, se necesitan más ensayos específicos que comparen directamente estos dos edulcorantes en la misma población.
📍 Influencia en la microbiota
Mientras que Suez et al. (2014) alertaron sobre una posible disbiosis inducida por la sacarina, el estudio de Serrano et al. (2021) no confirmó esta alteración en humanos sanos.

No se detectaron cambios significativos en el índice de diversidad microbiana, lo que indica que la sacarina no alteró la composición global de la microbiota en humanos sanos
👉 La stevia, por su parte, ha sido menos estudiada en este aspecto específico, aunque no se ha asociado con efectos adversos en la microbiota en estudios clínicos en humanos.
🧐 Análisis crítico de los estudios
Las investigaciones disponibles presentan varias limitaciones.
- En primer lugar, muchos ensayos que estudian la stevia lo hacen comparándola con otros edulcorantes como el azúcar o el aspartamo, y no directamente con la sacarina.
- En segundo lugar, algunos trabajos que analizan la sacarina se han realizado con muestras muy pequeñas de participantes, lo que dificulta extraer conclusiones sólidas para toda la población. Además, los estudios suelen tener un seguimiento limitado en el tiempo, lo que impide conocer los efectos a largo plazo de forma concluyente.
- Por último, la heterogeneidad metodológica –diferentes dosis, diferentes diseños de estudio y poblaciones con distintos perfiles de salud– complica la comparación directa de resultados.
✅ Conclusiones finales
1️⃣ Tanto la stevia como la sacarina han sido evaluadas por agencias reguladoras y se consideran seguras dentro de sus dosis diarias admisibles.
La verificación de su seguridad en humanos a lo largo de varias décadas respalda su uso como parte de estrategias para reducir la ingesta de azúcar. No obstante, existe una variabilidad individual en la respuesta a la sacarina, como sugiere el estudio de Suez et al. (2014), aunque esta preocupación ha sido moderada por los hallazgos más recientes de Serrano et al. (2021).
2️⃣ La stevia ha demostrado un buen perfil de tolerancia y un efecto beneficioso en el control de la glucemia posprandial en los estudios donde se ha enfrentado al azúcar.
3️⃣ La sacarina, al menos en individuos sanos y en condiciones controladas, no induce necesariamente efectos negativos sobre la microbiota ni sobre la glucosa, contradiciendo algunos hallazgos previos más alarmantes. Esto subraya la importancia de estudios bien diseñados y con tamaño muestral suficiente para evaluar la verdadera magnitud de los efectos metabólicos.
En conclusión, ambos edulcorantes pueden formar parte de una estrategia de reducción del consumo de azúcar, siempre y cuando se respeten las dosis diarias recomendadas. La elección entre stevia y sacarina dependerá de factores individuales, como la tolerancia personal, la presencia de condiciones metabólicas específicas y las preferencias de sabor.
Para decisiones más precisas y personalizadas, se recomienda consultar con profesionales de la salud y mantener una alimentación equilibrada que abarque tanto la reducción de azúcares como un enfoque integral de nutrientes.
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