La información nutricional de un alimento detalla su contenido en energía y nutrientes clave, como grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal.
Su objetivo es proporcionar datos claros y accesibles a los consumidores para tomar decisiones informadas sobre su alimentación.
Desde el 13 de diciembre de 2016, la información nutricional es obligatoria en los productos envasados en la Unión Europea, aunque muchas empresas la incorporaron voluntariamente antes de esa fecha.
Esta regulación también aplica si el alimento realiza declaraciones nutricionales o de propiedades saludables, o si ha sido enriquecido con vitaminas y minerales.

Contenido obligatorio de la etiqueta nutricional
Toda información nutricional obligatoria debe incluir, en este orden:
- Valor energético (en kilojulios -kJ- y kilocalorías -kcal-).
- Grasas totales (g).
- Grasas saturadas (g).
- Hidratos de carbono (g).
- Azúcares (g).
- Proteínas (g).
- Sal (g).
Adicionalmente, se puede complementar con la cantidad de:
- Grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.
- Polialcoholes y almidón.
- Fibra alimentaria.
- Vitaminas y minerales (si están presentes en cantidades significativas).
La normativa especifica que la tabla de información nutricional es una lista cerrada, es decir, no puede incluir otros componentes nutricionales más allá de los permitidos. Además, el tamaño de letra debe cumplir con requisitos mínimos para garantizar su legibilidad.

¿Cómo debe expresarse la información nutricional?
La información debe mostrarse de la siguiente manera:
- Valor energético expresado primero en kJ y luego en kcal.
- Cantidad de nutrientes expresada en gramos (g) por cada 100 g o 100 ml.
- Vitaminas y minerales, si se incluyen, deben expresarse en las unidades establecidas en la normativa y en porcentaje de las ingestas de referencia.
En caso de que se desee resaltar información en el campo visual principal del envase, solo se permite repetir:
- El valor energético, o
- El valor energético junto con el contenido de grasas, grasas saturadas, azúcares y sal.
Declaración de vitaminas y minerales
Para que una vitamina o mineral pueda declararse en la etiqueta, debe estar presente en una cantidad significativa, lo que se define como:
- 15% de los valores de referencia por cada 100 g o 100 ml en productos no líquidos.
- 7,5% de los valores de referencia por 100 ml en bebidas.
- 15% de los valores de referencia por porción, si el envase contiene una sola porción.
Formas opcionales de declaración nutricional
La información nutricional también puede expresarse de las siguientes maneras:
- Por porción o unidad de consumo, siempre que la porción sea clara para el consumidor y se indique el número de porciones en el envase.
- Como porcentaje de las ingestas de referencia por 100 g o por 100 ml.
- Como porcentaje de las ingestas de referencia por porción o unidad de consumo, junto con la indicación «Ingesta de referencia de un adulto medio (8400 kJ/2000 kcal)».
Presentación de la Información Nutricional
La información nutricional debe estar en el mismo campo visual y presentarse de forma clara, preferiblemente en una tabla con las cifras alineadas en columnas. Si el espacio no lo permite, puede mostrarse en formato lineal.
Cuando un producto contiene cantidades insignificantes de algún nutriente, puede sustituirse la información detallada por una declaración del tipo: «contiene cantidades insignificantes de…», ubicada junto a la tabla nutricional.

Alimentos exentos de información nutricional
No todos los alimentos envasados requieren una etiqueta nutricional obligatoria. Algunos productos están exentos, incluyendo:
- Alimentos sin transformar o curados con un solo ingrediente.
- Agua, sal, especias, té, vinagres y aditivos alimentarios.
- Bebidas alcohólicas con un grado volumétrico superior al 1,2%.
- Alimentos en envases pequeños (superficie menor a 25 cm², como mermeladas en monodosis).
- Alimentos no envasados, aunque pueden incluir información nutricional voluntaria sobre el valor energético y el contenido de grasas, grasas saturadas, azúcares y sal.
Ejemplo de interpretación de una etiqueta nutricional

1. Análisis del contenido calórico
- Calorías por porción: 100 kcal
- Calorías provenientes de grasas: 20 kcal
👉 Pregunta: ¿Qué porcentaje de las calorías totales provienen de las grasas?
💡 Cálculo: (20 kcal de grasa / 100 kcal totales) × 100 = 20%
2. Evaluación del contenido de grasas
- Grasas totales: 2 g (3% del valor diario)
- Grasas saturadas: 1.5 g (7% del valor diario)
- Grasas trans: 0 g
👉 Pregunta: ¿Las grasas saturadas representan la mayor parte de la grasa total?
💡 Sí, ya que 1.5 g de grasas saturadas representa 75% de las grasas totales.
3. Impacto del sodio en la dieta
- Sodio: 460 mg (19% del valor diario)
👉 Pregunta: Si consumes dos porciones de este producto, ¿qué porcentaje del valor diario de sodio estarías ingiriendo?
💡 Cálculo: 460 mg × 2 = 920 mg, lo que equivale a 38% del valor diario.
🔴 Conclusión: Dos porciones aportan una cantidad significativa de sodio.
4. Aporte de carbohidratos y azúcares
- Carbohidratos totales: 4 g (1% del valor diario)
- Azúcares: 4 g
👉 Pregunta: ¿Este producto contiene fibra dietética?
💡 No, ya que la etiqueta indica 0 g de fibra.
5. Contenido proteico
- Proteínas: 16 g
👉 Pregunta: ¿Este producto es una buena fuente de proteínas?
💡 Sí, 16 g por porción es una cantidad significativa para un alimento.
6. Micronutrientes presentes
- Vitamina A: 0%
- Vitamina C: 0%
- Calcio: 8%
- Hierro: 0%
👉 Pregunta: ¿Aporta una cantidad relevante de calcio?
💡 Sí, con un 8% del valor diario por porción.
Advertencia sobre el etiquetado
Entender el etiquetado nutricional es una herramienta valiosa para tomar decisiones informadas sobre la alimentación. Sin embargo, no debemos perder de vista lo más importante: el efecto real que un alimento tiene en nuestra salud a largo plazo.
Un producto puede parecer nutricionalmente equilibrado en su etiqueta, pero su impacto en el organismo puede ser negativo si está compuesto por ingredientes de baja calidad o procesados de manera poco saludable.
Te recomiendo ampliar este conocimiento es nuestro artículo relacionado con el razonamiento científico.
Ejemplo: cereal fortificado vs. una manzana
Imaginemos dos opciones:
- Un cereal ultraprocesado con azúcares añadidos, aceites refinados y aditivos, pero enriquecido con vitaminas A, C, D y minerales como hierro y calcio. Su etiqueta parece impresionante: muchos nutrientes y un perfil “balanceado”.
- Una manzana fresca, que no tiene etiquetas llamativas ni listas interminables de ingredientes, pero es rica en fibra, polifenoles, antioxidantes y azúcares naturales que se absorben de forma más lenta debido a la matriz del alimento.
👉 ¿Cuál es la mejor opción?
Estudios han demostrado que el consumo habitual de ultraprocesados, incluso aquellos “fortificados”, se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
En contraste, el consumo de frutas frescas se ha relacionado con menor riesgo de enfermedades crónicas y mayor longevidad.

Conclusión
La información nutricional es un recurso clave para que los consumidores puedan elegir productos alineados con sus necesidades y objetivos de salud.
Gracias a la regulación vigente, la presentación de estos datos es clara y estandarizada, lo que facilita su interpretación y comparación entre distintos productos.
Entender la etiqueta nutricional es un buen paso para tomar decisiones informadas y mejorar la calidad de nuestra alimentación.
⚠️ Pero ¡cuidado! No olvides que lo importante es el efecto que tienen los alimentos en la salud humana.